Me
dijiste “siempre estoy de paso, pero puedo hacer una excepción” y yo crucé los
dedos antes de cruzar tus besos y desabrocharme el corazón.
Por
lo que más quieras no mendigues otra vuelta, que los milagros no nos tienen
muchas ganas y no me jures nada, no me quieras por la espalda que a este muerto
yo lo entierro; por lo que más quieras no mendigues otra vuelta, que los
milagros se nos ríen en la cara y no me expliques nada, no me llores por la
espalda, la propina la dejo yo.
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