Cuando el aire se agota y te aprietan las botas de tanto andar, cuando la cuenta es injusta y
lo que más te gusta te sabe mal, de repente el disfraz de un soldado valiente te queda
pintado, das un paso al frente porque son urgentes las cosas que siempre has callado. Y
gritar, y gritar, y gritar y cederle coraje a un lugar, y ponerle nombre al miedo, y arrancarle un rayo al cielo, ser feliz aunque pueda fallar, porque un nudo en la garganta no se suelta si se
aguanta, las espinas no se deben tragar, las palabras tienen filo y a mí nadie me ha
prohibido gritar. Tanto tiempo que ha pasado y todo sigue igual, tantos secretos que has
guardado, para mí no es normal, llénate de valor, no es un pecado hablar, en los momentos
de amargura lo mejor es gritar, hoy puedes volver a confiar, saca tus sentimientos y déjalo
volar.
lunes, 1 de agosto de 2011
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